¿Sabías que las personas con Alzheimer olvidan primero las palabras abstractas? ¿Y que las personas con Parkinson tienen más dificultades con los verbos que con los nombres?

En el caso de la Enfermedad de Alzheimer, el progresivo deterioro de la memoria semántica (aquella que se encarga, entre otras cosas, del almacenamiento de los conceptos conocidos y que se localiza principalmente en las regiones temporales) hace que se vayan perdiendo poco a poco algunas palabras que la persona era capaz de utilizar antes del inicio de la enfermedad. Las palabras que se van perdiendo, tienen una serie de características comunes, entre las que destacan (Perani et al., 2003):

  • son menos frecuentes, es decir, son aquellas palabras que utilizamos menos en nuestro lenguaje espontáneo. Esta falta de uso, hace que la huella que tiene la palabra en el cerebro, se vaya desvaneciendo a medida que la enfermedad va avanzando.
  • fueron aprendidas tardíamente. Esto quiere decir, que aquellas palabras que se aprendieron durante los primeros años de vida, se conservan mejor y es más difícil que se olviden, mientras que aquellas palabras que aprendemos cuando somos mayores, son las primeras en olvidarse.
  • Son más abstractas, tienen que ver con un significado mucho más complejo.

Por lo tanto, el lenguaje de una persona con Enfermedad de Alzheimer, es mucho más sencillo, utilizan palabras más frecuentes y concretas, y utilizan palabras aprendidas tempranamente.

En el caso de la Enfermedad de Parkinson, los déficits lingüísticos pueden ser, en parte, explicados por la denominada teoría embodiment, esta teoría lo que propone y ha evidenciado, es que las mismas áreas cerebrales encargadas del procesamiento y la ejecución de movimientos, se relacionan con la producción y comprensión de las palabras asociadas a esos movimientos (Pulvermüller, 2005). Por ejemplo, cuando movemos una mano para lanzar una pelota, se activan regiones concretas de la corteza motora y premotora que nos permiten ejecutar esa acción, estas mismas áreas tienen una actividad similar cuando evocamos o leemos la palabra “lanzar”.

Como la Enfermedad de Parkinson es un trastorno del movimiento, los déficits lingüísticos se relacionan mayormente con el procesamiento de los verbos. En la Enfermedad de Parkinson se ven afectadas las regiones motoras y promotoras por la falta de dopamina en la conexión entre los ganglios nasales y estas regiones motoras, así, un mal funcionamiento de estas regiones da lugar a los problemas motores así como déficits en el procesamiento de palabras de acción (cardona et al., 2013).

Es por eso que la intervención cognitiva ha de tener en consideración estas cuestiones a la hora de estimular de forma más eficiente e individualizada a personas con Enfermedad de Alzheimer o Enfermedad de Parkinson (u otro trastorno del movimiento como consecuencia de una enfermedad neurológica). Los materiales han de ser adaptados a los déficits propios de cada enfermedad y así conseguiremos mejores resultados con nuestra intervención.

. Por eso te recomendamos estimular de forma diferente el lenguaje de una persona con Alzheimer y el lenguaje de una persona con Parkinson. Con el pack de tres cuadernos de quivalencias tendrás una buena herramienta para trabajar de forma específica los distintos tipos de palabras que se deterioran en estas dos enfermedades neurodegenerativas.

  • equivalencias – palabras concretas: palabras más frecuentes y más utilizadas, para los estadíos más avanzados de la demencia tipo Alzheimer y otras demencias
  • equivalencias – palabras abstractas: estimula y ejercita con palabras más complejas, para evitar su pérdida. Para los estadíos iniciales del Alzheimer y otras demencias
  • equivalencias – verbos: ejercicio específico para estimular el lenguaje en personas con Parkinson. Al ser palabras complejas, es muy útil también en los estadíos iniciales del Alzheimer y otras demencias.
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    Referencias:
    Cardona, J. F., Gershanik, O., Gelormini-Lezama, C., Houck, A. L., Cardona, S., Kargieman, L., … & Ibáñez, A. (2013). Action-verb processing in Parkinson’s disease: new pathways for motor–language coupling. Brain Structure and Function218(6), 1355-1373.
    Perani, D., Abutalebi, J., Paulesu, E., Brambati, S., Scifo, P., Cappa, S. F., & Fazio, F. (2003). The role of age of acquisition and language usage in early, high‐proficient bilinguals: An fMRI study during verbal fluency. Human brain mapping19(3), 170-182.
    Pulvermüller, F. (2005). Brain mechanisms linking language and action. Nature Reviews Neuroscience6(7), 576.
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